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Grabacion de Sonido Parte 1: El Lancaster
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¡Queridos jugadores!

Hoy empezamos uno de los capítulos que narrarán los avances de Max Lachmann (Stockholm, Suecia). Max ha participado desarrollando el sonido para proyectos tan dispares como Battlefield, Need For Speed, Death Rally, Race, Driver: San Franciscoy tantos otros..

En estos capítulos, Max explicará sus experiencias durante la grabación de los sonidos para War Thunder. Hemos tenido que buscar a lo ancho y largo del globo para encontrar los vehículos auténticos que serían empleados en las grabaciones. Con Max descubriremos su siempre entretenido trabajo y sabremos de sus experiencias. Sin más dilación, he aquí el primer capitulo de Max Lachmann.


Recibir un correo electrónico de Pavel siempre es emocionante, sabes que significa, normalmente será el inicio de una atípica pero entretenida aventura a grabar. Aunque en ocasiones estas sesiones se conviertan en un auténtico tormento. Tal fue el caso a la hora de grabar al Avro Lancaster. Había recomendado a Pavel ese objetivo y aceptó. Lamentablemente al lanzar aquella propuesta desconocía por completo que únicamente sobrevivían dos aparatos en condiciones de volar en todo el mundo...

Pavel estuvo conforme inmediatamente y así empezó mi búsqueda en la web, con la esperanza de encontrar un aparato y su ubicación. También envié algunos correos electrónicos a distintos personajes que me habían ayudado anteriormente, como Laura del OFMC en Duxford. Finalmente se hizo patente la cruda realidad, solo habían dos aparatos útiles: uno en Reino Unido y otro en el Canadian Warplane Heritage Museum de Canadá. Me puse en contacto con ambas opciones y los puse al corriente de mis intenciones, si estaban dispuestos a participar y cuanto costaría todo. Resultó que el inglés ya había sido puesto fuera de servicio para el mantenimiento invernal, mi última esperanza estaba con los canadienses. Fue entonces cuando los ingleses ofrecieron la posibilidad de emplear su bombardero, pero sin despegar. Como que Pavel requería de que el aparato volase cerca y bajo, Canadá resultó ser definitivamente nuestra única opción.

Tras montañas y montañas de correos electrónicos, gracias a la paciencia de Al Mickeloff del Canadian Warplane Heritage Museum, quién concretó todos los detalles. Desde la fecha, al alquiler de todo el equipamiento(demasiado pesado para transportarlo por el mundo), hasta la regulación canadiense sobre las medidas de seguridad involucradas al uso de de la pista. Estábamos listos. En noviembre, Eilam Hoffman y yo despegábamos rumbo a Toronto para grabar, el que en esos momentos era, el único Lancaster capaz de volar en todo el mundo. Sin embargo, en los últimos momentos empezamos a enterarnos de rumores acerca de la pésima gestión de los controles fronterizos canadienses, algo que siempre incomoda a cualquiera. ¿Acaso íbamos a necesitar algún visado o permiso profesional para llevar a cabo grabaciones en suelo canadiense? Tras algunas noches de insomnio y llamadas a embajadas, acabamos con una carta de Gaijin en nuestras manos. En la que se explicaba el propósito de nuestro viaje, esperando así despejar cualquier posible duda.

Así fue como finalmente en noviembre volábamos hacia Toronto, cargados hasta los topes de grabadoras y micrófonos. Nuestra primera impresión al bajar del avión fue de la mano de tres policías, los cuales preguntaban a todos acerca del motivo de viajar a Canadá. Les explicamos que éramos técnicos de sonido, que veníamos a grabar su Lancaster. Los agentes se mostraron muy interesados y uno de ellos nos contó acerca de su abuelo, veterano tripulante de uno de esos bombarderos. Inmediatamente, nos dejaron proseguir con nuestro camino. Y así sucedió en cada control, mostramos nuestra carta y el personal se interesaba sobremanera al respecto. Casualmente nunca antes había visto unos controles con un personal tan amable. Incluso nos recomendaron donde comer en Toronto. Una vez superados todos los controles, nos subimos a nuestro coche de alquiler y salvamos las dos horas hasta nuestro hotel en Hamilton. Muy cerca de las pistas donde conoceríamos, por fin, la tripulación de nuestro ansiado Lancaster.



De buena mañana, al dia siguiente, empaquetamos todos los pertrechos en el coche. Habíamos tenido las baterías cargándose toda la noche y puesto a punto las grabadoras. Nos subimos al coche y nos plantamos en el museo. Allí estaba, el precioso y enorme Avro Lancaster con sus cuatro Rolls-Royce Packards 224s. Ahora empezaba la peor parte. Pusimos al corriente a la tripulación de cuales eran nuestros deseos, algo ya explicado previamente en los correos electrónicos. Necesitábamos dos tomas de los motores funcionando en tierra y una sesión de vuelos rasantes. Decidimos que la segunda parte iría antes y dado que queríamos grabar el interior del aparato en vuelo, instalamos Sound Devices 788 justo tras el piloto. Teníamos un MKH8020 en la posición del artillero de cola, dos RE-20 en la sección superior del fuselaje, un Neumann RSM191 donde el piloto y otro MKH8020 donde se situaba el bombardero. También instalamos un par de Zoom H4n, uno en la cola y otro tras el asiento del piloto. Con todo esto listo, salimos a la pista y posicionamos nuestros equipos. Teníamos un Holófono integrado con un grabador Zaxcom Fusion, un par de Fostex FR-2 con micrófonos Sanken CSS-5 direccionales para seguir al aparato, dos Schoeps CMC-6 con sus Sound Devices 702, dos MKH60 con otro SD702, etc. Ahora si, una vez finalizados todos los preparativos, pusimos en marcha todos los dispositivos en el interior del aparato y seguidamente los externos en la pista. La grabación empezó, ya solo quedaba esperar... ¡Que sinfonía! Para poder volar debidamente bajo, tuvieron que realizar aproximaciones para aterrizar y abortar la maniobra, una y otra vez. En total conseguimos ocho excelentes vuelos rasantes hasta que el aparato tomó tierra y rodó para los micros de la pista.



Empaquetamos rápidamente nuestros equipos y volvimos a la carga, esta vez tocaba grabar el aparato en tierra. Obtuvimos dos grabaciones del aparato desplazándose en tierra y otra mas de las maniobras típicas en el suelo. A pesar del viento fue una experiencia extraordinaria, emocionante y agotadora a la vez.



Tras acabar, tardamos unas horas en retirar todo el tinglado. Tuvimos que ser muy cuidadosos ya que habíamos empleado cinta adhesiva y podría dañar la pintura. De vuelta al hotel tampoco hubo ni un segundo de descanso hasta que no hubo copias de seguridad de todos los datos, como mínimo en dos discos duros. Tras ello, hicieron falta otras tantas horas para completar una sesión de Pro Tools que incluyese todas las grabaciones, sincronizadas, adecuadas y etiquetadas, facilitando así que Pavel pudiese empezar a trabajar en cuanto empezase con su contenido. Antes del vuelo de vuelta, nos hicimos con un disco duro del cámara que nos había acompañado todo el día.


El Equipo de War Thunder

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